Por: Guillermo Sendon
Hace treinta años, cuando recién empezaba a ver esto de la política con el sano interés del estudiante, observaba a los viejos políticos de entonces (a quienes criticábamos mucho en la época pero que hoy, francamente, extrañamos), encontrando en ellos una serie de mañas reprochables y maneras sutiles de entornillarse al poder. Recuerdo que me llamó la atención enterarme de que había familias dedicadas a la política y a estar rondando el poder siempre, como el caso de los Chirinos Soto -Enrique en la derecha y Francisco en el Apra- convenientemente opuestos y siempre uno de ellos “cerca del fogón”, o los hermanos Delgado Parker que tenían cercanías cada uno de ellos a un Presidente de turno. Más recientemente podemos recordar a los Ferrero Costa, distribuidos siempre en distintos partidos y con aspiraciones al menos ministeriales (hoy uno figura en el más alto nivel de Perú Posible de Toledo y otro es candidato a la Primera Vice Presidencia en la plancha de Solidaridad de Castañeda Lossio).
Con estos antecedentes, no debería ya sorprenderme nada parecido. Más aún cuando la política se ha ido envileciendo elección tras elección, transformándose cada vez más en una actividad orientada a hacer dinero de cualquier manera, a lograr el poder para vender al país al mejor postor, a conseguir alguna influencia suficiente para que algún grupo de poder requiera tus servicios para mejorar sus perspectivas a través tuyo y con eso “ganarte alguito”. Sin embargo, hay personajes y situaciones que sí sorprenden, a pesar de todo lo dicho.
César Acuña Peralta, empresario exitoso, vendedor de “educación”, hombre decidido a ser Presidente del Perú en el año 2016 como acaba de anunciar en una interesante entrevista en una conocida revista local (interesante porque muestra su pobreza intelectual y programática al lado de una ambición sin límites) es quien ha logrado sorprenderme. Lo ha hecho por varias razones, que iremos desglosando una a una.
- Logró ser considerado en una alianza de ligas mayores como la que integra el PPC con el Pastor Lay y PPK, con el único respaldo del triunfo logrado de tres regiones y sin un sólo técnico que mostrar ni planes de gobierno o doctrinas que él mismo ha expresado que considera “fuera de tiempo”. Ahora, según sus palabras, lo que importa es hacer obras, recordándonos a Odría con esa frase que pasó a la historia “la democracia no se come”. De verdad no entiendo aún la razón para que gente seria en política como Lourdes Flores y PPK haya incluido a este señor en su alianza (porque no se puede hablar de partido en este caso) y es el primer motivo de sorpresa.
- Convenció, luego de anunciarse como parte de la “Alianza por el Gran Cambio”, a los miembros de la alianza de marras para que el símbolo sea una letra “A” (la misma que utiliza su “partido” y que el slogan de campaña sea “marca la “A”, con lo que logra básicamente empezar a posicionar su marca en la mente del consumidor. ¿Qué les pasó a Lourdes Flores y al Pastor Lay? Se los llevó la corriente…
- Convenció también, ya siendo parte promocionada de la Alianza por el Gran Cambio y en plena campaña presidencial, a Luis Castañeda Lossio, candidato rival directo de su candidato PPK, para que lleve a su esposa en la plancha presidencial. Esto sí me pareció inaudito. Por un lado César Acuña Peralta está en campaña para que el candidato PPK gane las elecciones con el apoyo incondicional de su partido, del cual además lleva el símbolo y el slogan y por si acaso, coloca a su esposa en otra plancha como Segunda Vice Presidenta. Por un lado nos parece una obvia jugada en la que lo que busca es el poder de cualquier manera. Por otro lado, no entiendo las razones que podría haber tenido Luis Castañeda Lossio para llevar, a pesar de ser la esposa del líder de la agrupación que se le enfrenta en estas elecciones, a la -dicen que educadora- Sra. Rosa Núñez de Acuña, muy respetable ella pero una ilustre desconocida. Entenderíamos la idea de Castañeda si se tratara de una persona destacadísima y que aporta una imagen excepcional a la campaña y por eso se considera a pesar de estar involucrada con otra agrupación rival. Pero, siendo una señora sin ninguna notoriedad, la única razón posible es que el propio Acuña Peralta está comprando para sí los espacios en todos los Partidos Políticos con alguna posibilidad.
- Me sorprendió también que Acuña Peralta, propietario de una cadena de Universidades, entre ellas la Universidad César Vallejo, haya podido convencer a Alejandro Toledo para que reciba el grado de Doctor Honoris Causa por parte de su Universidad. Este grosero acercamiento a Toledo en plena campaña presidencial es otro acto en el que demuestra que lo que le interesa es estar cerca del próximo presidente a como dé lugar. Nuevamente, me sorprende que un hombre recorrido y ducho en pendejadas como Alejandro Toledo haya pisado el palito. Será que se trata de un palito pero de dólares?
Este señor Acuña Peralta se está colando por la menor rendija que dejen abierta. No nos sorprenda si algún sobrino suyo aparece en la lista parlamentaria del Apra o de Keiko, o como líder de Fuerza Social o la Universidad luego condecora a Humala. Acuña Peralta ha leído bien a Sun Tzu y está practicando movimientos estratégicos de guerra. Estemos atentos a su siguiente jugada. Interesante.

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