miércoles, 3 de noviembre de 2010

SEGUIMOS FIRMES EN LA LUCHA

Por Guillermo Sendon Guerra

Ayer en la Sala de las Banderas del local principal de nuestro Partido Aprista Peruano se presentó a Meche Aráoz como la “candidata” del Partido a las próximas elecciones presidenciales. Quienes lo hicieron fueron Jorge Del Castillo (¿no estaba de licencia?) y Omar Quesada, nuestros cuestionados Secretarios Generales.

El acto adelantado de proclamación de esa “candidatura” la verdad nos toma por sorpresa. Hasta hace unas horas yo creía que militaba en un Partido democrático donde las elecciones internas eran una práctica enraizada y, aunque con los defectos propios del calor de las contiendas electorales apristas, esperaba la oportunidad de competir con la Sra. Aráoz en una justa interna sin importarme que ella jugara con el árbitro a su favor, sin público, con la cancha inclinada y con sus propias reglas, porque confiaba en que le podríamos ganar en elecciones internas sólo por el hecho de que nosotros sí representamos al aprismo verdadero de pan con libertad y justicia social, mientras que ella representa al segundo gobierno alanista con todas sus características neoliberales con las que la doctrina aprista no comulga y más bien condena.

Siento que pudo más la trampita, la criollada, la típica pendejada limeña que para lograr sus objetivos burla la Ley y encuentra la manera de acomodarse sin que se note. La Ley exige que al candidato se le elija en un proceso que puede ser de una de tres posibilidades: elección abierta, elección cerrada o convención de delegados. Entonces, hoy se anuncia la candidatura de Mercedes Aráoz y se hace en un par de semanas una “Convención” donde se le ratifica por aclamación. No hay posibilidades de que aparezca ningún candidato aguafiestas porque para ello tendría que ser propuesto por la Convención, cosa que no ocurrirá pues para ser delegado a esta convención el requisito fundamental es usar rodilleras. Quienes proclaman la candidatura de la Sra. Aráoz son, además, los responsables de la debacle electoral del Partido el 3 de octubre y, lejos de hacer un mea culpa y a pesar de no tener autoridad moral para definir candidaturas, se atreven a dar un paso en falso más atropellando la Ley y consagrando la pendejada como método de acción política. Según el manual de García, apelan al hecho consumado y atropellan lanzando a su candidata para luego, con prebendas o amenazas -según sea el caso- , sostener su tropelía. Son sus cómplices los miembros del Tribunal Electoral quienes están obligados a interpretar la norma según los deseos insaciables del Presidente del Partido, pobres insensatos pues quizás ellos mismos no saben que según el nuevo Reglamento del JNE hay hasta pena de cárcel por incumplir las normas electorales y obviamente serán ellos los que pagarán su lealtad con su libertad.

Siento que no me están dejando participar en la elección para la que me he preparado por treinta años, para la que me he tomado el trabajo de ahorrar año tras año dinero suficiente para afrontar una dura campaña interna que tenía absolutamente planificada, para la que incluso he publicado un libro que preparé durante más de tres años (“El Antiimperialismo y el Apra del Siglo XXI”), pero para la que no se me ocurrió hacer lo más importante: comprarme también un par de rodilleras como todo el que pretende acelerar su ascenso en el Partido Aprista de los tiempos de Alan. Felicito al Presidente García porque ha logrado formar una costra de personajes serviles y agradecidos de ser sirvientes alrededor de su liderazgo y porque ha entendido que “el temor es la fuente del poder”, frase que aplica en su accionar diario en la política partidaria. Lo felicito por haber logrado arrebatar al aprista su orgullo de serlo y haber logrado convertirlo en simple “mano de obra barata” para sus fines electoreros, por haberle quitado su capacidad de reacción y haber convertido a ese “pueblo aprista” del que hablaba la Sra. Aráoz, sin conocerlo ni por asomo, en una mazamorra infame sin criterio, sin voz, sin rebeldía. Entiendo que no se permita que aparezca un aprista al que no se puede controlar, uno que no le tema, uno que no use rodilleras. Entiendo el temor de que eso suceda y que, de pronto, la subversión prenda como una mecha de pólvora y se pierda todo el trabajo de años de ablandamiento moral de una colectividad que podría recordar su pasado combativo.
 
La Sra. Aráoz ha sido muy clara en sus exigencias: sólo aceptaba ser candidata del Partido si no había elecciones internas, si no había otros pre-candidatos, si se le ratificaba directamente. Obviamente, ella no quería hacer el papelón de ser presentada y luego perder ante un aprista en las internas. El problema es que los miembros del “club de las rodilleras” que le han prometido “controlar” a las huestes apristas no están contando con que la Ley claramente exige un proceso electoral. Y esa Ley la vamos a hacer cumplir. No tengo ningún interés en hacerle daño a la Sra. Aráoz, quien me inspira simpatía y respeto profesional, pero no podemos permitir que se nos imponga una candidata que sabe tanto de aprismo como yo de japonés por el sólo hecho de ser del gusto de la cúpula. He escuchado con atención las entrevistas que la Sra. Aráoz ha concedido y habla siempre de continuar con las políticas de este gobierno, es decir, neoliberales. No es pues una candidata idónea para nuestro Partido y lo único que pedimos es que nos gane en una elección interna, que es lo que la Ley exige.

No pienso renunciar al Partido. Ese es el camino que seguramente esperan los del “club de las rodilleras” que yo siga pero no les daré gusto. Más bien anuncio que seguiré haciendo lo que me corresponde: intentando despertar la conciencia aprista y exigiendo que las leyes se cumplan en este proceso y siempre.

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De Gustavo Flores Haboud

Estimado Guillermo:

En la línea de mi mail anterior, tengo que recalcarle que los delegados que vayan a la Convención para elegir al candidato presidencial deben ser elegidos por voto universal de la miliancia. Si no se cumple este requisito el candidato o candidata inscrito podrá ser tachado ante el Jurado Nacional de Elecciones por cualquier ciudadano.

Cuando se convoque a la elección de delegados se tiene que dar un plazo para la inscripción de los precandidatos presidenciales, si nadie puede inscribirse como precandidato entonces no hay elección y también el candidato que sea inscrito ante el JNE podrá ser tachado.

¿Por qué negarle a usted su derecho a ser precandidato? Seguramente porque saben que los delegados en la Convención preferirán un precandidato de izquierda.

Fraternalmente,
 
Gustavo Flores









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