Guillermo Sendon
Acabo de iniciar el retorno de un viaje al que podría denominar "Viaje a la Esperanza". El avión que me llevará a Lima desde este siempre cordial Chiclayo está demorado y ese retraso me permite escribir unas líneas sobre lo vivido estos últimos dos días, sobre esta experiencia que quedará registrada en mi memoria como la reactivación de esa esperanza que estaba perdida, esa fe que siempre tuvimos los apristas de que "el Apra nunca muere".
Mi viaje empezó en el Local Central del Partido Aprista cuando el Secretario General del PAP, Jorge Del Castillo, luego de hablar con algunos compañeros del viaje que tenía planeado iniciar por el norte, se dirige a mí y despreocupadamente me pregunta "te animas a venir?" Sin pensarlo acepté. No calculé nada: si era conveniente o no, si podía ganarme pleitos ajenos o no, simplemente sentí que era el momento de trabajar por el Partido en estos Talleres impulsados por Jorge en los que creo plenamente como herramienta para reactivar a la militancia.
Días después, estaba llegando a Trujillo sin ser realmente consciente de lo que iba a presenciar. Inmediatamente llegamos a la ciudad de la eterna primavera hubo algunos minutos para cambiarse de ropa y salir hacia el Local del Partido en el centro. El camino para llegar fue largo por el desordenado tráfico de la ciudad y se nos pasó el tiempo comentando las declaraciones del c. Alan García respecto del caso Chehade que parecían hechas en broma. Cómo era posible que dijera algo así como que Chehade pudo tener un fin altruista, tratando de justificar lo injustificable. Conversando y elaborando tesis sobre ese y otros temas se pasó el tiempo del largo camino y no tuve un minuto para pensar sobre lo que se nos venía.
Al llegar al Local Partidario se sintió de inmediato hostilidad. Había un gran grupo de compañeros, evidentemente organizados y alentados por alguien, apostados en la puerta del local gritando "fuera los corruptos!" tratando incluso de impedir el ingreso del c. Jorge y su pequeña comitiva. Luego de una apretada conferencia de prensa, ingresamos al aula magna de la localidad donde se concentraban los más de trescientos compañeros que se dieron cita esa noche y pronto pude observar dos evidentes "descuidos": frente a la multitud de compañeros enardecidos por un grupo de activistas no había siquiera un disciplinario y por otro lado, estábamos técnicamente disminuidos pues el micrófono tenía un sonido pésimo que distorsionaba la voz y no permitía manejar al auditorio. Las rencillas internas y frustraciones acumuladas afloraban y, pese a que una mayoría respaldaba espontáneamente la posición del c. Jorge, los revoltosos dirigidos hacían la bulla suficiente para acallar al malogrado micrófono.
Estuvimos en la mesa cerca de media hora con el c. Jorge intentando hacer uso de la palabra en medio de grescas e insultos que no cesaban y varios de los compañeros presentes en la mesa de honor le pedían ya que diera por terminada la Asamblea y se retire, a lo que hizo oídos sordos, hasta que para sorpresa de todos los presentes, le dio el uso de la palabra a quienes más lo agredían, para que lo hagan "de manera ordenada".
Esto calmó a los asistentes y fue interminable la lista de compañeros que subió a quejarse del gobierno, referirse a sus pleitos dirigenciales locales, señalar a los corruptos, culpar al c. Jorge de la derrota electoral, pedir la renuncia de los dirigentes, etc., frente a lo cual nuestro Secretario General mostraba paciencia y tomaba nota de cada cosa que se decía.
Luego de interminables horas de discursos en su gran mayoría sin calidad y en muchos casos repetitivos, no quedó en la sala nadie que quisiera hacer ya el uso de la palabra. Estaban satisfechos. Le habían dicho al c. Jorge en su cara lo que pensaban. En ese momento fue que, ya luego de ese desfleme, le tocó hacer uso de la palabra a nuestro Secretario General, quien luego de agradecer las criticas las empezó a desmenuzar y responder una a una. No quiero describir con adjetivos su discurso pero sólo quiero graficarlo con lo que sucedió luego: la gran mayoría de los compañeros que lo habían abucheado al llegar le pedían al final que se tomara una foto con ellos. Obviamente, en Trujillo no se dio el anunciado Taller, pero lo que sucedió fue mucho mejor que eso y estoy seguro que volveremos a llevarlo adelante esta vez sin contratiempos.
En Chiclayo el desfleme fue mucho menor y sí se pudo realizar el Taller con conclusiones importantes, lográndose un documento final realmente sólido. Estuvimos desde las diez de la mañana hasta pasadas las cuatro de la tarde trabajando con los compañeros y hubo participación de los sindicatos y los jóvenes. En el tema orgánico, hubo virtual unanimidad en pedir una Comisión Política consultiva y elegida íntegramente, la supresión de la Presidencia del Partido, un sólo padrón, elecciones conducidas por la Onpe para evitar fraudes y una Secretaría General única.
Mañana seguirán el viaje a Piura al que ya no podré ir por asuntos de trabajo que no puedo abandonar pero creo que ya este viaje me ha servido suficiente. Me ha devuelto la fe en que por mas intentos de los enemigos del aprismo, nunca lograrán matarlo. He recuperado además las ganas de trabajar por el Partido pues he podido ver que en la dirigencia hay quienes también lo hacen con convicción y entrega. Ha sido, pues, un Viaje a la Esperanza, esa esperanza de que el aprismo verdadero resurja de las cenizas, un aprismo serio y renovado, organizado, estructurado, basado en la institución y no en un caudillo.

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